De cara al Gran Premio de Estados Unidos en el circuito de Austin, la Scuderia Ferrari ha preparado una sorpresa estética muy particular para los monoplazas de Lewis Hamilton y Charles Leclerc. Lejos de modificar por completo sus icónicos colores tradicionales, la marca de Maranello decidió poner en valor aquello que normalmente no se ve: el complejo proceso creativo y técnico que da vida a un coche de Fórmula 1.
La propuesta gráfica integra en la carrocería del SF-26 elementos propios de la gestación del bólido, desde los primeros trazos en papel y bocetos iniciales hasta complejos planos técnicos y blueprints de ingeniería.
Silvia Cavallaro, responsable de diseño de color de la escudería, explicó el concepto detrás de esta iniciativa: "Este diseño rinde culto al puente que va de la idea a la materialización. Cada vehículo de Ferrari nace de la creatividad, la visión artística y el rigor técnico mucho antes de pisar el asfalto".
Con esta apuesta visual, el equipo italiano busca visibilizar la labor silenciosa de los cientos de ingenieros, diseñadores y técnicos que trabajan incansablemente en las fábricas, alejados de los focos de la pista.
Para plasmar líneas tan precisas sobre las complejas superficies aerodinámicas del monoplaza, se requirió de un exigente trabajo de desarrollo y pruebas. Gracias a la tecnología de impresión en látex provista por HP, socio principal del equipo, los complejos esquemas técnicos pudieron adaptarse con máxima fidelidad sobre las láminas protectoras del coche de carreras.
De este modo, Ferrari se suma a la lista de equipos que eligen la cita en tierras estadounidenses para lucir decoraciones exclusivas, compartiendo escenario con otras escuderías como Aston Martin, Mercedes, Haas y el debutante local Cadillac.