Previo al Gran Premio de Azerbaiyán, Pierre Gasly y Franco Colapinto abordaron la polémica generada en el reciente Gran Premio de España, donde una diferencia de estrategias y tiempos en pista desató el reclamo del argentino por la radio y posterior enojo en las redes sociales.
Claridad dentro del garaje
Durante las últimas vueltas de la carrera en Madrid, Gasly aguantaba en pista con neumáticos muy desgastados a la espera de su parada técnica. Detrás de él, Colapinto buscaba superarlo para protegerse del acecho de Oscar Piastri. Aunque el piloto argentino exigió abiertamente a la escudería permutar las posiciones, Gasly entró a boxes en la vuelta siguiente y el argentino pudo terminar séptimo.
Al ser consultado sobre el episodio, Gasly aclaró que nunca existió una directiva formal desde el muro de Alpine para intercambiar puestos. Aseguró que la situación fue revisada internamente con la cúpula del equipo —incluyendo a Flavio Briatore y Steve Nielsen— y que todo quedó resuelto de manera transparente.
Por su parte, Colapinto coincidió en que la prioridad fue dialogar internamente para extraer aprendizajes de la maniobra, resaltando la unidad de la escudería por encima de las fricciones en pista.
Acoso digital y agresiones hacia la familia de Gasly
La controversia trascendió el ámbito deportivo cuando parte de la afición dirigió mensajes de odio e instigaciones hacia Gasly y sus allegados. El piloto francés repudió enfáticamente estos comportamientos, señalando que los insultos y amedrentamientos a familiares y parejas cruzan un límite inaceptable en el deporte.
Colapinto también condenó las agresiones digitales sufridas por su compañero de equipo. El joven piloto argentino lamentó la toxicidad que suele manifestarse en las redes sociales contra deportistas e instituciones, enfatizando que el verdadero apoyo de la hinchada debe centrarse en empujar al equipo hacia adelante.